En nuestra búsqueda de un amor, una
cuchareada, un mimo, una noche de sexo desenfrenada o un suave fluir a ver qué
onda nos cruzamos con seres que están, a nivel karmático, tres vidas por detrás
de una relación saludable.
Personas que te encaran como si fueran lo mejor que podría
pasarte pero que, si agudizas un poco la vista, te das cuenta que detrás de la
mano de pintura hay un tipo que deberías evitar. Hombres que, en definitiva, no
podrán darte un momento de placer ni una charla agradable ni mucho menos una
cierta regularidad que permita aflorar un sentimiento.
Por lo general, parecen tipos normales (esto de normales hay
que entenderlo dentro del contexto de nuestra enloquecida comunidad gay) que
valen la pena conocer pero ¡atentos!. Apenas empezada la primera conversación
te van a hacer una de estas cinco preguntas (si te hace más de una, llamá al
#147):
¿Qué buscas?
Pregunta pelotuda si las hay. La mejor respuesta es: “estoy
buscando la parada de taxis para irme cuanto antes”. ¿Por qué digo esto? Porque
un tipo (yo suelo conocer gente de mi edad, es decir cuarenta y pico. Cuando
hablo de hombres me refiero a mayores de 30) que cuando te conoce te pregunta
tamaña idiotez, en realidad te está poniendo en un lugar de mierda.
El hombre
sensible no va por la vida buscando un buen culo para cogerlo; un novio con
plata que lo mantenga, un garche a las apuradas, hacer un pete en un baño, un
marido que nos saque de la soledad o un compañero de ruta.
El hombre sensible
está atento a lo que la vida trae; observa, fluye, se deja afectar por la
personalidad del otro, se deja seducir, escucha, se permite sentir y, en base a
todo eso, va delineando un camino que se construye paso a paso. Por lo general,
el que te pregunta qué buscas tiene anteojeras emocionales, se ha fijado
objetivo y trata de saber si vos sos esa cosa que el anda buscando.
Lo mejor en estos casos es comenzar a disertar sobre el
conflicto sartreano entre el ser y el deber ser así el tipo se va rápido y te
deja disfrutar del café tranquilo.
¿Sos activo o pasivo?
Un Hombre que te pregunta esto demuestra de inmediato que
tiene menos versatilidad que un abrelatas. Es decir, sirve para una sola cosa y
no le pidas más que eso. El problema no es con la gente activa o pasiva sino
con el que le da tanta importancia al tema y necesita definirlo cuanto antes.
El hombre sensible es un buen amante y como decía Eusebio Poncela en Martín
Hache: el amor es un juego en el que uno hace y se deja hacer lo que surja. El
que te pregunta si sos activo o pasivo es alguien que no busca una persona,
busca un objeto que lo penetre o al cual penetrar; un tipo más esquemático que
la tabla de los elementos químicos y, seguramente, un embole tanto en la cama
como en la vida. Lo mejor es responder que no entendiste la pregunta, calzarte
los lentes oscuros y subir rápido al auto mientras repetís: Chicos, no voy a
hacer más declaraciones.
¿Tenes lugar?
Otra de las preguntas que el hombre sensible debe reconocer
de inmediato para salir corriendo. Un tipo que te dice eso seguramente:
-
Está casado
-
Está en pareja
-
Vive con la madre
-
Alquila una habitación con baño compartido en Nueva Pompeya
-
Es un tapado y no quiere que el portero lo vea meter
tipos al depto.
-
Puede tener otra razón pero no nos interesa.
El hombre sensible (que por lo general tiene lugar pero ese
no es el punto) primero observa que le sucede con la persona que tiene
adelante; se pregunta si le dan ganas de un encuentro íntimo o no. El tema del
lugar no es un problema; cuando hay un “qué” hay un “cómo”. El tipo que lo
primero que hace es preguntar ¿Dónde vamos a coger? demuestra una excesiva
ansiedad por ponerla o por que se la pongan, está más pendiente de su
compulsión sexual que de su deseo. Un nabo que seguramente coge mal, charla
peor y resuelve un acto sexual en cuatro minutos y medio. Lo mejor es responder
“no tengo lugar” y concluir con un educado “que pena, chau nos vemos”.
¿Buscas compromiso?
El hombre sensible no busca compromiso; es un ser
comprometido con todo lo que hace. El compromiso es su manera de ser en la
vida, es su norma de conducta, su regla moral y su principio ético. Esto no
tiene nada que ver con “de ahora en más nos vemos todos los sábados”, espero
que lo hayas entendido así.
¿Te diste cuenta que el título dice 5 pero en realidad son
4?
Un abrazo
El salmón rosado
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